10 Mitos de Lactancia Materna
¿Cuándo deja de servir la leche? ¿Puede hacerle daño al bebé? ¿Tomar atole, leche o cerveza ayuda? Lamentablemente la lactancia materna está rodeada de mitos, pero #SaberEsPoder y la Mtra. Marisol Navarrete, experta en nutrición y lactancia de Creafam, nos explica lo cierto y lo falso de cada mito.
Te invitamos a ver el video completo, pero si buscas alguna información en específico, aquí te dejamos un índice con el contenido del video y la transcripción del mismo:
Introducción: 10 Mitos de Lactancia Materna
Hola a todos y bienvenidos a este nuevo video. Hoy vamos a hablar sobre un tema que lamentablemente está rodeado de muchos mitos, lactancia materna. Así que hoy vamos a analizar 10 mitos para distinguir lo cierto de lo falso y que así disfrutes de esta etapa con confianza. Recuerda que saber es poder.
Mito #1 Tomar atole o leche para producir más leche
Creo que todos hemos escuchado el refrán popular de eres lo que comes y por eso es lógico pensar que tomar mucha leche nos permite producir más leche. Además, el atole contiene mucha azúcar y calorías, por lo que debería ser genial para producir leche con mucha energía, pero esto es falso. La realidad es que la producción de leche está basada principalmente en la demanda y en la succión del bebé.
Así que les dejo este tip: A mayor succión, mayor producción. Cuanto más amamantes, más leche producirás y no hay alimentos mágicos que lo hagan por sí solos. Mi recomendación sería amamantar más seguido y por más tiempo, a libre demanda, dejen que el bebé decida cuando ya esté lleno, no hay que detenerlo antes. Den pecho de día y de noche. Lo mejor para tu salud y la de tu bebé es comer de forma balanceada.
Mito #2 Mi leche le hace mal a mi bebé
Muchas madres piensan que quizá porque están acostumbradas a comer mucho chile, su leche se vuelve irritante o quizá su bebé es alérgico a su leche porque siempre tiene cólicos o rechazan el seno.
Recuerda que la leche materna es el alimento perfecto para tu bebé. Aunque comas mucho chile, limón u otros irritantes, tu cuerpo los desintegra y se convierten en diversos nutrientes. Y si además estás comiendo una dieta balanceada y no tienes infecciones graves, tu leche siempre será segura para él.
Existen ciertos casos en los que el bebé es alérgico a la proteína de la leche de vaca, la cual puede llegar a la leche materna. Puede producir síntomas como evacuaciones con sangre, vómitos, diarrea, dermatitis, irritabilidad o incluso problemas respiratorios.
Si se presentan estos síntomas, es importante acudir al médico para confirmar el diagnóstico y en dado caso, la madre debe eliminar esta proteína de su dieta, que por cierto no solo se encuentra en la leche, suele añadirse a muchos otros alimentos.
Mito #3 Un susto fuerte afecta tu leche
Cuando estamos en situaciones de mucho estrés, nuestro cuerpo segrega una hormona que se llama cortisol. También se le llama la hormona del estrés porque prepara nuestro cuerpo para defenderse, ya sea luchando o huyendo y evidentemente nadie quiere que su bebé se llene de estas hormonas.
Se han hecho estudios que demuestran que una madre con altos niveles de estrés produce leche con niveles elevados de cortisol, pero estamos hablando de mujeres que llevan muchos años viviendo con un miedo por su vida y debido a esto su cuerpo está completamente inundado de cortisol.
Si tú temes por tu vida de manera constante, por favor busca ayuda. No debes exponerte a riesgos ni a tu bebé.
Ahora bien, si por alguna razón hoy tuviste un susto fuerte, tu cuerpo va a producir cortisol, pero lo va a enviar a tus músculos y órganos, no se va a ir directo a los senos. Lo más probable es que tu bebé se estrese más porque tú te niegues a darle leche ese día a lo que podría estresarle un poco de cortisol. Así que tranquila, que un mal momento no cambia lo que hay en tu pecho.
Mito #4 La leche materna pierde sus propiedades con el tiempo
Quizá algunas mamás se preocupan porque tras solo un par de semanas notan que la leche les sale más clara y piensan que ya no tiene caso seguir, pero aquí les dejo otro tip: Es muy frecuente que al amamantar la leche sea más clara al principio, luego más blanca y al final más amarilla porque contiene más grasa.
Así que vale la pena tener paciencia y permitir que siga saliendo. Además, la leche materna es dinámica. Cambia y se adapta a las necesidades de tu bebé sin importar la edad ni el tiempo que lleves amamantando.
La Organización Mundial de la Salud recomienda dar pecho de forma exclusiva durante los primeros 6 meses y poco a poco introducir nuevos alimentos y seguir amamantando hasta los 2 años o cuando mamá o bebé así lo decidan. Esto brinda beneficios tanto para la madre como para el bebé.
Mito #5 La lactancia duele
Es cierto que es normal sentir algo de incomodidad al principio, sobre todo cuando el bebé está aprendiendo a amamantar, pero la lactancia no debería doler. Si sientes dolor, es importante revisar la posición del bebé o consultar con un especialista para evitar problemas como grietas o infecciones en el pecho.
No te preocupes si te dicen que debes sentarte de cierta forma para dar el pecho. La verdad es que casi cualquier posición en la que tú estés cómoda y tu bebé tenga un buen agarre es válida.
Aprovecho para comentarte que no es necesario que laves los senos de forma frecuente, por el contrario, podrías llegar a resecarlos e irritarte. En general, solo necesitas seguir con tu rutina de higiene diaria.
Si tu bebé comienza a morderte, no es necesario destetarlo. Solo hay que enseñarle que no está bien morder. Si te muerde, no te rías ni le grites, solo deja de amamantar momentáneamente y prueba darle un mordedor frío o frotar sus encías ligeramente. Si tu pezón terminó rasgado o agrietado, mi primera sospecha sería que el bebé no está teniendo un buen agarre. Con un buen agarre me refiero a que su boca debe quedar totalmente abierta envolviendo completamente el pezón y gran parte de la areola.
Ante todo, buscamos evitar que el pezón se aplaste con el paladar duro.
Mito #6 El bebé no necesita vacunas porque mi leche lo protege
Este mito en parte es cierto y en parte es falso. Es cierto que la leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger al bebé, pero es falso que esto reemplaza las vacunas. Las vacunas son esenciales para prevenir enfermedades graves y darle a tu bebé una protección más completa.
La lactancia y las vacunas van de la mano, no son excluyentes. De hecho, se ha descubierto que amamantar antes y después de recibir una vacuna ayuda a que el dolor y las molestias del bebé disminuyan.
Aprovecho para aclarar que esto también se refiere a las vacunas de la madre. Tú debes ponerte las vacunas que te toquen, excepto la de la viruela y la fiebre amarilla. Estas tienen la restricción de colocarse hasta que el bebé ya tenga entre 6 y 9 meses.
Mito #7 Si me embarazo, debo dejar de lactar
Muchas mujeres piensan que deben dejar de amamantar si quedan embarazadas. Esto es otro mito que tiene algo de cierto y algo de falso. Para la gran mayoría de las mujeres esto es falso y pueden continuar dando pecho sin que esto afecte a su bebé en brazos, ni al gestante, ni a su propia salud.
¿En qué casos es cierto? Bueno, existen casos muy específicos, particularmente si la madre ha tenido embarazos de alto riesgo o pérdidas por insuficiencia cervical, en los cuales se recomienda dejar la lactancia para reducir el riesgo de contracciones uterinas.
Sin embargo, lo ideal es acudir al médico en cuanto te enteres del embarazo. Tu obstetra es quien debe evaluar tu caso y realizar la recomendación más adecuada.
Mito #8 Si estoy tomando medicamento, no puedo amamantar
Muchos medicamentos son completamente seguros para tomar durante la lactancia, especialmente aquellos que puedes adquirir sin receta. De cualquier forma, yo te recomiendo visitar la página de e-Lactancia. Aquí puedes encontrar información sobre la compatibilidad de medicamentos y diversos productos con la lactancia.
Si tu medicamento es incompatible con la lactancia, acude a tu médico. Lo mismo podríamos decir de los medicamentos que se adquieren con receta médica. Es esencial que hables con tu médico y le informes que estás embarazada o lactando. Seguramente podrá hacer una receta con opciones seguras para el embarazo y la lactancia.
Mito #9 Si la madre está enferma no puede amamantar
Este es otro mito que da mucha preocupación. Si estás enferma, en la mayoría de los casos puedes seguir amamantando. De hecho, cuando tu cuerpo está luchando contra una infección, lo que produces en tu leche son anticuerpos que ayudarán a tu bebé a protegerse de la misma enfermedad.
Los únicos casos específicos en los que se debe dejar de amamantar son pacientes con VIH o quienes están recibiendo tratamiento contra el cáncer o leucemia. Nuevamente, ante cualquier duda sobre medicamentos específicos, lo ideal es consultar a tu médico.
Mito #10 No tengo suficiente leche
Uno de los mitos más comunes y que más angustian a las madres es la falta de leche. Es completamente normal preguntarse eso, pero puedes estar tranquila, no importa la forma ni el tamaño de los senos, la mayoría de las mujeres tienen suficiente leche para amantar a su bebé.
Incluso si tu seno se vacía rápidamente, eso solo significa que volverá a llenarse rápido. Recuerda que la leche materna se produce en función de la demanda. Cuanto más amamantes, más leche producirás.
Pensar que tienes poca leche es algo muy subjetivo, especialmente porque algunos bebés tienden a bajar ligeramente de peso en los primeros 10 días. Entonces, ¿Cómo podemos saber si está tomando suficiente leche?
- Primero, no debe de bajar más del 10% de su peso en esos primeros 10 días.
- Segundo, en teoría, el primer día con que ensucien su pañal una sola vez es suficiente, en los días siguientes debe ensuciarlo más seguido y a la semana esperaríamos que al día haga pipí unas seis veces y popó unas tres veces.
- Y por supuesto, ver el estado de ánimo de tu bebé. Si está tranquilo, si tiene buen color, reacciona a los estímulos, todo debería estar bien.
Despedida
Y ahí tienen 10 mitos sobre lactancia materna. Espero que este video les haya ayudado a aclarar muchas dudas y a sentirse más seguras y confiadas en esta maravillosa experiencia. Recuerda que cada mamá y cada bebé son diferentes y lo más importante es que tú y tu bebé estén bien, felices y saludables.
Si te ha gustado este video, no olvides darle like, suscribirte al canal y compartirlo con otras mamás. Nos vemos en el próximo video. Hasta pronto.
