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Mascotas y fertilidad

Hace unos años, cuando empezaba a trabajar en el área de la fertilidad, conversaba con una amiga acerca de su experiencia con la infertilidad y me comentó el tratamiento que un especialista muy famoso en esa ciudad le había dado para solucionar su infertilidad: Ten un perro, si en un año no te embarazas, te hago un tratamiento más complicado.

En el momento, sabiendo lo que sabía de los tratamientos de fertilidad, me pareció lo más irresponsable que había oído. Lo juzgué, juzgué su calidad profesional en ese comentario y no fui prudente, lo reconozco. Pero algo importante había pasado: Mi amiga se había embarazado.

Yo nunca había tenido un perro hasta hace dos años, y hoy, recordando ese “tratamiento” encuentro totalmente viable esa opción en una persona muy joven, muy ansiosa y sin causa aparente de infertilidad. No es una opción para todos, en nuestra clínica tenemos muchas pacientes con perros, en serio, muchas. Pero tal vez él, en la sabiduría que le había dado la experiencia, había visto la ansiedad y las ganas inmensas de amar que tenía mi amiga, así que le ofreció una puerta antes de iniciar el posible desgaste emocional que conllevaría la mayoría de los procedimientos de infertilidad.

Cada ser humano es diferente, y no podemos juzgar el trabajo de los otros por un caso aislado. El doctor no solo había evaluado a mi amiga sin encontrar ninguna causa real para que no se embarazara y ella era muy joven, así que supongo que lo que hizo que su condición de infértil cambiara, fue lo siguiente:

La relación con un perro o un gato de tipo total o parcial:

  • Reduce el estrés: Compartir con un animal que estimas, reduce la producción de cortisol (la hormona del estrés) y eleva los niveles de oxitocina, la misma hormona que genera la mamá cuando está con su bebé. ¿Has oído hablar de las investigaciones sobre estrés post traumático?: el tratamiento más efectivo incluye cuidar a un perro.

  • Baja la presión sanguínea: No solo te ayuda a producir hormonas de bienestar, sino que te obliga a salir de casa para pasearlo, es decir, te obliga a hacer ejercicios y a disfrutar de la vida, te hace disfrutar de espacios abiertos y apreciar las bondades de un día soleado o por lo menos sin lluvia, lo cual influye directamente en tu presión arterial.

  • Fomenta la salud cardíaca: según la Asociación Americana del Corazón, tener un perro como mascota es una forma de mantener controlada la enfermedad cardiovascular. Después de repasar la evidencia científica al respecto, los especialistas americanos sugieren que la clave de este beneficio podría estar en la mayor actividad física que, habitualmente, realizan las personas que poseen animales domésticos como los perros.

  • Adiós Tristeza: Tener un perro alivia la soledad y la depresión, generalmente quienes tienen un perro o gato, muestran una mejor autoestima. Todo esto tiene relación con la sensación de ser necesario e importante para otro ser. El afecto incondicional de estas criaturas, produce comportamientos de responsabilidad y compasión hacia otro, que no surgirían fácilmente hacia otro ser humano que no fuera un hijo propio.

En fin, cuando no estás estresada, das amor a otro ser, dedicas tu tiempo a estar con alguien más, te mueves, haces ejercicio y te sientes acompañada, estás manteniendo los síntomas psicológicos de la infertilidad a raya. Esto no solo podría resultar positivo si tu infertilidad no tiene causa aparente, sino que podría mejorar las condiciones emocionales para tener éxito en un tratamiento de infertilidad más complicado.

“Lo mejor de todo: Tener un perro durante el embarazo y durante la crianza, extiende estos beneficios a toda la familia, bebé incluido.”

Dr. Otto Paredes

Psicologa Linda Jiménez.

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